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0098. Lince:

«La experiencia de realizar el deseo a través del engendro de las percepciones».

 

Tuve el deseo de intensidad 7-8 de ir al mar; no recuerdo que nunca antes tuviese un deseo tan fuerte de estar en un sitio. Tenía la sensación de que era necesario para mi vida, de que era muy importante ver el mar, bañarme en el mar, nadar, tenía un deseo fuerte de tener sensaciones físicas del mar y no sabía qué hacer porque no era muy probable que tuviera la posibilidad de ir al mar hasta la primavera siguiente. En una de las series del engendro de las PI apareció el deseo de engendrar imágenes del mar, y sensaciones de como si estuviera allí bañándome y nadando. Recordé los detalles más insignificantes de la atmósfera cuando había estado en Crimea o en Goa – el agua, el fondo del mar, las piedras, el sol, el cielo, aquella sensación cuando el agua te acaricia la piel, las vistas de las diferentes orillas donde me había bañado, la sensación y el aspecto del fondo, el calor y la frescura del agua, el color, los sonidos alrededor, la percepción de la presencia del mar, recordé todas las descripciones del mar que había oído de los compañeros del trabajo que hace poco habían estado allí, me imaginaba que en aquel momento una persona que me era simpática estaba bañándose en el mar, sentía lo que quería sentir yo. Mientras tanto iba al trabajo y eliminaba todos los pensamientos del trabajo y de mis compañeros de la oficina. Realicé unos 40 actos del engendro de las PI. Apareció la sensación de que me encontraba muy lejos de todos, tenía una sensación muy real de mi aislamiento en el espacio, la sensación de que estaba en otro sitio y toda la gente estaba muy lejos de mí, o que simplemente no existía en el mundo que me rodeaba. Mi cuerpo estaba lleno de una sensación de descanso, de sanidad, de fuerza, apareció una alegría inestable de nivel 1-2. Después de engendrar las PI, aún débiles, en mi cuerpo quedaba la sensación como la de después de 2-3 días de haber estado en la playa, tenía la sensación de que me había bañado mucho, de que me había desconectado de la rutina, mis percepciones entonces habían cambiado mucho. Después de esta experiencia el deseo de ir al mar sigue en el nivel 3. Esto pasa cuando deseas algo muy alegremente, entonces realizas el deseo y éste se queda como un fondo suave, no hay ninguna urgencia en su realización. Es algo parecido a lo que pasa después de la realización de un deseo fuerte, si ahora me ofrecen ir al mar, veo que ya no tengo el deseo, porque tengo la sensación de que acabo de volver de la playa y además lo pasé muy bien y tengo las percepciones muy vivas de mi estancia allí, mejor dicho, las percepciones del ambiente. Tengo el deseo de ir a algún sitio más tarde pero ahora mismo, no.