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0096. Skvo:

«Los obstáculos para eliminar las EN ».

 

Cuando recuerdo el inicio mismo de mi práctica, observo que para mí fue mucho más fácil eliminar las EN en algunas situaciones. Muchas EN eran más fuertes pero mi estado, en general, me gustaba más que el que tengo ahora, a pesar de que las EN son 10 veces más débiles.  Creo que la diferencia principal con lo que fue hace tres años son la ausencia de la anticipación y la alegría que antes surgían permanentemente e independientemente de una gran cantidad de EN. Estaba dispuesta a que ante mí se presentara un enorme frente de trabajo, y era muy alegre distinguir cada nuevo obstáculo. Durante tres años en esta situación se formaron los mecanismos que me privaron de lo principal – de la alegría y la anticipación en la práctica. Cuando puedo reconocerlos en el momento de su funcionamiento y consigo su eliminación, empiezo a sentirme como una principiante inspirada que no sabe por dónde empezar pero que le interesa todo y quiere probarlo todo.

1. Cuando aparecen EN, enseguida aparecen tras ellas nuevas EN a causa de las EN – el descontento conmigo misma, el sentimiento de incapacidad, el sentimiento de culpabilidad, la lástima hacia mí misma etc. Estas EN parecen razonables porque ya “llevo tres años eliminándolas, pero siguen apareciendo”. Creo que el más venenoso es el sentimiento de que me encuentro en un callejón sin salida. Es la rendición ante la derrota, es la manera de disfrutar de la pérdida. Muy a menudo justifico este sentimiento con el pensamiento de que es la desesperación, y la desesperación me ayudará a avanzar. Por ahora no sé si hay en este lugar alguna desesperación en la que no hubiera EN, por eso he tomado la decisión de no apoyar esta percepción en este lugar.

Me gustó la descripción de Ramakrishna del esfuerzo para engendrar las PI. “Si quieres limpiar el agua sucia, necesitas un elemento purificador”. Comprendí esta frase así: hay que agregar al agua sucia un elemento que cercará la suciedad. Precisamente así percibo la eliminación de las EN – al principio están presentes las EN, después me sale engendrar una gota pura de las PI y esta gota elimina enseguida toda la “suciedad” de las EN. La desesperación que aparece muy a menudo es la tormenta de agua sucia que quizá aparenta ser impresionante (ante todo para mí misma) pero las PI no aumentarán por ella.

Si no me sale nada, si aplico los esfuerzos que o no llevan a ningún resultado, o este resultado es muy dudoso, al agregar el sentimiento de la imposibilidad, hago mi sufrimiento insoportable y añado más EN nuevas a las EN que ya existen. Así nunca me salvaré. Por eso ahora cuando no me sale nada, cuando otra vez no puedo eliminar las EN en alguna situación, simplemente lo fijo y sigo viviendo. No pude. ¿Y qué? Puedo analizar por qué pasó esto, distinguir los obstáculos y continuar viviendo,  disfrutando de la vida y del placer que en este momento me es accesible. Tengo un problema que quiero solucionar. Cada día, en ocasiones, tengo una derrota. ¿Y qué? Probaré más, seguiré probando.  Cuando pierdo, después del pensamiento “no he podido”, no quiero caer en la basura de los pensamientos tipo: “nunca saldrá nada, nunca cambiaré, todo está muy mal...”, elimino estos pensamientos patéticos y el sentimiento de la imposibilidad, engendro la alegría, la decisión y el pensamiento “!sigue luchando!”. Este pensamiento me gusta.

2. El escepticismo siempre se apoyaba en la concepción de cómo tiene que ser. Si 100 veces no me sale nada, NO SIGNIFICA  que no salga en la 101. Claro que se pueden prever algunas posibilidades, apoyándose en la experiencia de otros hocicos, pero ¿para qué? No quiero apoyarme en nada en mi práctica excepto en los deseos alegres. Quiero que este deseo alegre no dependa de otras percepciones. ¿Cómo sé cuándo tengo los resultados? Quizá ahora mismo cuando aplico los esfuerzos. Tengo la concepción del cambio gradual, estoy segura de que si hoy por la mañana he tenido las EN fuertes y no he podido eliminarlas, en este caso seguro que ahora no pueda tener las PI vivas, ni, naturalmente, un FI estable. Esta concepción sigue engendrando el escepticismo y las EN a pesar de que yo misma tengo la experiencia de que todas mis percepciones cambiaron durante una noche, y a la mañana me desperté en un fondo iluminado vivo y estable, mientras que cinco días antes había experimentado unas EN fuertes, al igual que durante toda mi vida antes de aquel día. No me gusta el pensamiento “nunca saldrá nada”. Quiero apoyar los pensamientos tipo “podré”, “lucharé”, “si lucho, cambiaré seguro”. No es para tranquilizarme a mí misma, estos pensamientos no me llevan a la satisfacción porque al mismo tiempo no estoy sentada en el diván, entregándome a distracciones caóticas sino que aplico los esfuerzos aunque tuvieran pocos resultados.

3. El afecto al resultado. Si me sale alguna cosa, tengo una satisfacción. Puedo experimentar la satisfacción  durante mucho tiempo recordando cómo tuve el éxito sin darme cuenta de que ahora ya no tengo aquellas percepciones y sólo me queda la satisfacción y la tranquilidad. Comprendí que no tiene ninguna importancia qué había hecho, la única cosa importante es lo que revivo aquí y ahora. Para trabajar con el escéptico además de su eliminación directa empleo el pensamiento de que ya tuve éxito en alguna de estas situaciones, pero en el resto de los casos quiero eliminar estos pensamientos más que nada porque por ahora no veo para qué podrían ser útiles.

Otro aspecto del afecto al resultado son las EN cuando no sale nada. Después de la derrota creo que es comprensible que esté afligida, e, incluso llevo mucho tiempo reforzando las EN en mí y creyendo que estoy analizando algo o que tengo que castigarme ahora. Independientemente de cualquier tenebrosidad que manifieste, no creeré que es mía y ahora estoy «çŕęëĺéěĺíŕ». No la llevo, puedo seguir recibiendo los placeres que están a mi alcance y da igual si acaba de manifestarse en mí una tenebrosidad horrible. A veces me gusta analizar las tenebrosidades pero no quiero que este análisis esté lleno de EN. Quiero engendrar la alegría y la anticipación estudiando mis tenebrosidades por mi propia cuenta o con los hocicos.

 

4. Cuando no me sale eliminar las EN, entonces no tengo, tan a menudo, aquel deseo alegre de experimentar las PI sino una mezcla de diferentes percepciones tenebrosas y concepciones sobre que hay que eliminar las EN y yo sólo estoy pensando en que quiero eliminar las EN y experimentar las PI. Creo que la tensión física o algunos rituales para eliminar las EN pudieran ser alguna de las razones por las que no tenga el deseo de las PI, y si lo tuviera, éste sería muy débil. En esta situación me paro y me doy cuenta que no tengo ese deseo y entonces empiezo a buscarlo, trato de engendrarlo. En cuanto aparece, al menos con una intensidad de 3 (según la escala de 10 de la intensidad) enseguida aparece un resultado, como alguna PI de 1-2 seg. Si soy firme y sigo engendrando las PI durante 10-20 min. las PI se hacen más definitivas y duran más tiempo, mientras que las EN retroceden; durante 20 minutos de trabajo duro se puede alcanzar una libertad inestable de ellas, es decir, después de 20 minutos tendré un estado fijo libre de las EN y del FN pero sin cesar de aplicar los esfuerzos, con mucha probabilidad vuelves enseguida, si no al punto de partida sí, de todos modos, al FN y a las EN.

5. La RN hacia las tenebrosidades, tanto a las mías propias como a las ajenas. No las aguanto, como la mala hierba en el huerto que hay que arrancar. Por su culpa aparece el deseo de pasar inadvertidas las tenebrosidades en mí, también, y como consecuencia, la imposibilidad de una investigación razonable de mis tenebrosidades y de las de los demás con los hocicos.

 

Uno de los obstáculos más potentes para eliminar las EN es la seguridad de que es imposible liberarse de ellas. A pesar de la experiencia con la libertad de las EN en varias situaciones, y a pesar de la libertad de algunas EN en general, la concepción “la libertad de las EN es imposible” puede seguir engendrando el sentimiento de la situación del callejón sin salida. Por ejemplo, la concepción puede ser reforzada con el pensamiento de que los cambios no fueron el resultado de un esfuerzo, sino un cambio en las circunstancias y sólo obtienes un alivio temporal.

Para eliminar este obstáculo llevé a cabo la práctica del cambio mecánico usando el pensamiento “la libertad de las EN es posible” y engendré la anticipación y la alegría cada vez que repetía esta frase. Directamente durante la eliminación de las EN engendraba la seguridad acompañada por los pensamientos “podré”, “todo saldrá bien”, “lo más importante es no rendirme y no retroceder”.