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0094. Lama:

«La clasificación de los deseos que componen el deseo de la comunicación».

 

Cuando estaba solo, me di cuenta que tenía el deseo de la comunicación. A veces la realización de este deseo es alegre y lleva a las PI, a veces, al contrario, cansa, no alegra nada y lleva a la apatía y a la pérdida de los deseos y de las PI. Empecé a pensar por qué pasa esto. Como resultado vi que hay dos tipos de deseos de comunicación: el primero es un deseo alegre de comunicarme con la gente que me es simpática, hacia la que puedo sentir enamoramiento, ternura. Es una comunicación viva, llena de deseos de esta comunicación. El segundo es un deseo mecánico de escapar de la soledad, del aburrimiento, de la grisedad. En este caso me da igual la calidad de la comunicación. Claro que me gustaría que la comunicación fuese viva y llena, pero el deseo mismo es el deseo de escapar de las EN, aplastarlas. Es un deseo doloroso y la imposibilidad de su realización lleva a las EN (aburrimiento en la soledad, SInfP porque no tengo a nadie para hablar etc.) Pero su realización, de todos modos, lleva a las EN (el aburrimiento de la comunicación vacía, la apatía etc.) Resulta que independientemente de qué hago con la realización de este deseo, como resultado en cualquier caso recibiré percepciones indeseables.

Tengo gran experiencia en obtener los deseos de la comunicación sin dividirlos en estos dos tipos, tanto con la realización como sin ella. Ahora puedo analizar esta experiencia. Voy a nombrar el deseo del segundo tipo como “el deseo mecánico de la comunicación” (DMC), y el deseo del primer tipo como “el deseo alegre de la comunicación” (DAC).

Como detrás del DMC están las EN, se revive desagradablemente, por eso tengo ganas de realizarlo lo más rápidamente posible, porque en su realización veo la posibilidad de quitármelo de encima. Pero no pasa nada parecido, la realización de los DMC lleva sólo a nuevas EN. Veo que el DMC puede manifestarse con cualquier gente incluso con las personas hacia las que tengo simpatía y hacia las que tenía las PI. Pero cuando realizo el DMC con la gente que me es simpática, las EN que surgen son quizá aún más fuertes que cuando me comunico con gente ordinaria. Esto pasa porque tengo la esperanza de que la relación con esta gente que es simpática seguramente tiene que ser algo muy agradable, iluminado, pero no hay nada de esto, porque en el fundamento mismo de la comunicación están las EN que me dirigen en ese momento. Cuando realizo el DMC con la gente que al principio no me interesa, pueden surgir tanto las EN como la satisfacción pero de todos modos inevitablemente aparecen las EN como el aburrimiento, la apatía, la blandura, la pérdida de motivación. Ahora tengo la experiencia en revivir las PI después de eliminar las EN relacionadas con la soledad. Esta experiencia es muy importante sobre todo porque ahora puedo comparar dos opciones posibles de deshacerme de las EN relacionadas con la soledad, la primera es realizar el DMC y la segunda quedarme solo, eliminar las EN y alcanzar las PI. El primer método no me libra de sufrimientos y se ve claramente cuando analizo la experiencia, mientras que con el segundo método sí que puedo evitar los sufrimientos y alcanzar las PI aunque sea por un plazo de tiempo muy corto, así que es evidente que la realización del DMC no tiene sentido.

El DAC siempre es agradable incluso cuando es imposible realizarlo; la realización lleva a las PI más profundas por eso me apetece no sólo revivir el DAC sino realizarlo también. Mientras realizo el DAC se puede notar qué comunicación es la realización del DAC y cuál no. Se puede hacer muy fácilmente, si me imagino mentalmente una forma de comunicación con alguna persona, puede aparecer la resonancia con las PI que están detrás del DAC, o no aparece nada.

De esta manera ya en la etapa inicial puedo separar los DAC de los DMC, si tengo ganas de comunicarme, puedo pensar si resuena el deseo de este tipo de comunicación con las PI o no.