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0091. Zorro:

«La eliminación de las EN es el objetivo número 1».

 

Últimamente he decidido concentrarme en mi práctica, y más que nada, en todo lo que se refiere a las EN, a las preocupaciones débiles, a la excitación de las EP y a las concepciones, dejando aparte, por ahora, el trabajo con el diálogo interior que antes traté de vencer rápidamente esperando que me ayudara la presencia de la práctica intensa del “aquí-y-ahora” (AyA). Como resultado me di cuenta de que antes de que pudiera vencer las EN, cualquier intento de seguir adelante no tendría éxito. Cuanto más pienso en ello, tanto más evidentes e importantes me parecen las conclusiones que he sacado.

¿Qué hacía antes? Cada día realizaba una cantidad infinita de intentos de echar el ancla en AyA, pero no más de un 10 % de aquellos intentos finalmente tuvieron éxito: conseguía no dormirme durante unos minutos y con mucha suerte durante medio día. Los demás intentos eran simplemente recuerdos momentáneos ordinarios, por ejemplo “Zorro, estás durmiendo, debes despertar”, pero nada más (claro está que eso no me alegraba mucho – después de unos meses de tales intentos simplemente dejé de creer en mis fuerzas, y estaba muy afligido porque no salía nada). Y, simultáneamente con estas tentativas, seguía envenenándome con preocupaciones insignificantes y placeres de todo tipo, justificándome con que salía, de vez en cuando, a un estado más o menos limpio. Pero ahora entiendo que este método tenía muy pocas posibilidades, simplemente porque mis resultados, flojos y cortos, fueron negados por las EN habituales. No creo que mis esfuerzos cesasen por completo, sobre todo porque recibí la experiencia, primero, de la eliminación del asalto de las EN, y segundo, la de estar fuera de las EN fuertes al menos durante unas horas. Pero resulta que hay un camino más corto y que lleva a resultados más estables.

Tratando de analizar qué es lo que me atrae tanto del estado de AyA, saqué la conclusión de que lo más importante (probablemente en esta etapa) para mí es la ausencia de emociones cuando estoy en él, el relajamiento total, la ausencia de preocupaciones pesadas que desaparecen con la llama de la atención, ya lo advertí hace mucho. Conseguí este estado a base de disminuir el diálogo interior, de concentrarme activamente en cada movimiento, de prohibirme estrictamente a mí mismo pensar en nada más, salvo en que no quería distraerme. Esto llevaba a la falta de confort, no podía comprender cómo podría funcionar sin “olvidar nada”, ni convertirme en un ser despistado y cínico (“sí, he olvidado pero me da igual”), y al mismo tiempo no hacer porquerías, no pensar en algo que me provocase emociones. En general vivía con una presión permanente. Ahora ya no me preocupo mucho por lo que hago, ni con quien hablo, ni de adónde voy, pero sobre todo tengo como objetivo la vigilancia permanente de las EN, las preocupaciones y la excitación torpe. Ahora en vez de constatar momentáneamente cada día 50 veces el hecho de que estoy durmiendo, empleo estos momentos de recuerdos de mí mismo para revisar si tengo algunas EN, y si es posible las elimino. Junto con esto, las EN más fuertes y la excitación, empiezan a hacer señales por sí mismas de que acaban de aparecer (“despertar”) como si quisieran ser eliminadas y es lo que suele pasar normalmente en unos segundos.

Lo que empieza a cambiar junto con esto.

Primero, la atención y la concentración empiezan a aumentar por sí mismas y además aparecen durante todo el día en vez de aquellos embates extraños que me costaban tanto.

Segundo, el diálogo interior brusco que antes parecía invencible ahora empieza a debilitarse POR SI SOLO, de vez en cuando me escucho a mí mismo y descubro con sorpresa que no hay ninguna melodía pesada en mi cabeza o si la hay - suena muy bajo (creo que parece raro pero es verdad, su volumen puede variar mucho), e incluso, a veces, tengo que buscarla para encontrarla (o no). Los ejercicios (que tampoco antes salían demasiado bien) que me inventé para mí mismo como, por ejemplo, “no olvidarme de mí” durante cualquier conversación con la gente, ahora son muy fáciles, como si nunca hubieran sido de otra manera.

Además: las RN se manifiestan más claramente y es más fácil eliminarlas (más a menudo suelen estar dirigidas a la gente tenebrosa a la que antes miraba con alteración, o a las manifestaciones de la tenebrosidad masificada, como por ejemplo, el interés de todo el mundo por una película de Hollywood, etc. Creo que más tarde solucionaré el problema de las RN aparte, por ahora no tengo suficientes observaciones). Una de las comprensiones principales: con la ayuda de este método contra las EN (no atacar raramente sino luchar con más suavidad e insistencia pero durante todo el día) alcanzo el placer principal que es estar FUERA DE LAS EN, sentirme libre de ellas.

Lo ultimo que quiero mencionar es el hecho de volver a las sensaciones físicas que conocí durante los períodos de la práctica más intensa y que casi olvidé durante el último medio año, hablo del ardor en el pecho y la sensación tensa entre las cejas.

Me gustaría hablar un poco de cómo podía pasar que yo, el que conoce desde hace ya varios años el método de Bodhi  de trabajar con las EN, sólo ahora haya comprendido qué tenía en cuenta cuando decía “al principio las EN, después todo lo demás, y sólo así”. Probablemente tras muchos meses de rumiar en las conferencias frases sobre la importancia de eliminar las EN, dejé de darles algún significado a estas frases, y en vano: conmigo pasó precisamente lo que había descrito Bodhi muchas veces – una persona trata de saltarse la etapa de eliminación de las EN, prueba durante unos meses y años, claro está que no puede hacerlo porque no tiene fuerzas suficientes y después tiene que volver atrás. Estas palabras sólo ahora tienen sentido para mí. Incluso a veces me aburría con las conversaciones y los pensamientos sobre las EN, creía que había que eliminarlas obligatoriamente, pero de manera sorprendente NO COMPRENDÍA esta necesidad. Es una percepción increíble. ¡De repente veo algo muy claro y firme como en la palma de la mano! Subrayaré, otra vez, que no era que no comprendiera la influencia venenosa de las EN, ya era más que claro antes, si no nunca hubiera emprendido estos pasos. ¡Pero no comprendía el método mismo de su eliminación! Las eliminaba de una manera extraña, no sabía por qué, pero creía que podría llegar a la victoria sólo a través de la eliminación del dialogo interior, a través del entrenamiento de la atención, etc. A veces incluso notaba alguna falta de correspondencia entre mis visiones sobre los métodos de la lucha contra las EN y las de Bodhi, y ni una sola vez presté atención a la eficacia de su método tan claramente como lo veo ahora. No sé que me faltaba para ver una cosa tan simple: precisamente las EN me quitaban la aspiración, precisamente las EN mataban la claridad, precisamente las EN reforzaban en mí preferencias mecánicas y me convertían en su esclavo, etc. En los tiempos de las victorias cortas contra las EN sentía todo esto pero me faltaba una comprensión mínima: deshazte de lo que te molesta. ¿Para qué encargarse de levantar cosas tan pesadas?