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0066. Grulla:

«La liberación a los deseos alegres de la presión de las EN ».

 

Es tan guay cuando hay muchos deseos alegres, y yo soy como una pelota saltarina, salto a un sitio pero al mismo tiempo quiero saltar a todas partes. No me molesta que haya tantos deseos, sino que aparezcan tantas EN por esta razón: preocupación, ansiedad, arrepentimiento porque no tengo tiempo de hacerlo todo, y si no logro eliminarlas a tiempo aparece el SInfP, el sentimiento de culpabilidad, el sentimiento de impotencia. Todo esto pasa al FN, y éste mata a todos los deseos. No me gusta vivir con el FN, lo elimino, y en este momento me siento bien (desaparece el SInfP y la confusión que ya estoy acostumbrada a sentir, cuando no tengo un objetivo firme), de nuevo tengo un objetivo claro, de nuevo aparecen un fondo iluminado, y deseos alegres, pero tengo tiempo sólo para hacer una pequeña parte de lo que quiero y de nuevo me encuentro con las EN.

Comprendo claramente que precisamente son las EN las que me molestan para realizar mis deseos. Son como pesas en mis pies. Primero, ellas no me dejan entregarme completamente a mi deseo, que ahora siento como el más atractivo, y resulta que en vez de hacer algo de lo que quiero hacer, tengo las EN. ¡Qué tontería! Segundo, ellas frenan mucho la manifestación de las PI, por ejemplo, la de la claridad. Cuando hago un informe, a veces tardo una hora o dos para aclararme en alguna situación,  y ya llevo tres días tratando de redactar el informe del viernes pasado porque aparecen diferentes detalles que me interesan, y se me ocurre que así nunca tendré tiempo de acabarlo y vienen las EN, pero éstas sólo frenan el proceso. Cuando elimino las EN veo que me gusta lo que estoy haciendo y la claridad aparece más a menudo, y entonces aparecen otros pensamientos, por ejemplo que ahora necesito tres días  para redactar el informe de un día pero nadie sabe qué pasará después. Quizá cuando tenga más experiencia en estos estudios, aprenderé a hacerlo mucho más rápido y llegarán la alegría y la anticipación. Además después de eliminar las EN aparece el pensamiento acompañado por la alegría de que no existe ninguna regla según la cual tenga que redactar el informe de mi práctica cada día, redacto los informes porque quiero hacerlo, porque mientras lo hago aparece toda una fila de percepciones que me gustan. Fijo mis tenebrosidades y las investigo, y otra vez las revivo y las elimino, fijo mis PÎ, las describo, otra vez las revivo, etc. Y precisamente ahora tengo un deseo alegre de llevar tres días redactando un informe de un solo día, y como es un deseo alegre, como los resultados de la realización de este deseo me gustan, lo hago.

De las PI llegan diferentes ideas, qué y cómo se puede hacer más rápido, y nacen deseos alegres, qué y cómo puede hacer referencia a mi práctica, y empiezo a realizarlos y veo que en realidad ya tengo tiempo incluso para las cosas que ni siquiera había planeado hacer, y lo que no llego a hacer, no se refleja sorprendentemente de ninguna manera en la llenura, la alegría ni la intensidad de la vida. El descubrimiento principal se puede determinar así – cuando no hay EN, la vida es muy plena e intensa, aunque de diez deseos tenga tiempo de realizar sólo uno.

Cuando mi elección se realiza en el fondo de las PI, un deseo alegre se hace más fuerte que el otro y como resultado, empiezo a realizar aquello que quiero más que nada, y no el que podría elegir bajo la presión de unas reglas, unas concepciones o unas EN. Esta elección natural de uno de los deseos alegres vuelve a llevar a la aparición de otras PI. Por ejemplo, ahora mismo corro por el bosque, y ya no estoy redactando el informe, y aparece el pensamiento de que esta acción me aleja de los hocicos, porque me gustaría hablar con ellos, contar mis descubrimientos, recibir consejos, estudiar con ellos las cosas que no están claras para mí, buscar tenebrosidades y precisamente para esto redacto mis informes pero el deseo de esta carrera fue tan alegre, apareció una anticipación muy fuerte al pensar que al cabo de un rato vería el bosque y el río, así que ¡estoy corriendo y revivo tanta intimidad y tanta simpatía hacia los hocicos! No me alejo para nada de los hocicos cuando realizo mi deseo alegre, todo es al revés, aparece la simpatía brillante, la anticipación, la extraversión a los hocicos, el deseo de compartir las PI, el deseo de practicar más.

La extraversión al río y al cielo, la simpatía inconvencional, la entrega completa. Ni siquiera miro en estos momentos al río ni al cielo, estoy totalmente concentrada en el engendro de estas percepciones, pero siento que este lugar se llena del cielo y del río. La percepción de la abertura, llenura del movimiento amplio y potente, del espacio sin límites, de la vastedad. El deseo fuerte de unirme con este movimiento, irme toda a las PI. Cuando miro al río, aparece el deseo de acariciarlo, tocar su pellejo tan charolado, tan suave, tan resbaladizo. Es tan diferente, veo tantas cualidades en él, algunas me recuerdan el océano, otras el arroyo, son de terceros, son sólo de los ríos. La percepción del misterio, de la anticipación, el deseo de investigar, de viajar en las PI. El pensamiento: “algún día me dedicaré sólo a esto”. El deseo de realizar la práctica, el deseo de eliminar las EN.