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0062. Skvo:

«La destinación de los experimentos sociales».

 

         Al principio, cuando tomé la decisión de empezar los experimentos sociales (ES),  enseguida aparecieron los pensamientos de tipo: ¿pará qué lo necesito? Me traerán sólo problemas. No tienen ninguna importancia para mi práctica. No cambiarán nada. ¿Para qué afrontar la sociedad? Todos estos pensamientos aparecían CADA VEZ que tenía ganas de llevar a cabo cualquier ES, empezando por apuntar algo en un libro de reclamaciones, y terminando por montar un escándalo público.

Cada vez que aparece la torpeza y el estupor por la falta de deseo de realizar algún ES, me paro y recuerdo la percepción de la aspiración y me pregunto a mí misma ¿qué es lo más importante para mí – alcanzar la libertad o guardar la satisfacción y el confort en esta situacion cuando el FN creado por los miedos sociales y las EN engendradas por estos miedos cubren como la manta gruesa toda mi vida?

Los miedos a los ES se superan muy fácilmente, sólo hay que seguir el plan preparado de antemano. Si yo, después de analizar la situación, tomo la decisión de hacer algo, tengo que hacerlo aunque no puedo eliminar el miedo ni otras EN, pero la próxima vez descubriré que ya no tengo ningún miedo y se habrá reducido el número de las EN, y habré de aplicar menos esfuerzos para acometer la acción planeada.

Cuando estoy frente a una elección - realizar un ES o no, cada vez, aparecen los pensamientos: “la situación no es acertada, es mal momento, este hombre no me conviene para el experimento, hay que esperar a que pase la gente, lo haré mañana, por hoy es suficiente” etc.  Todos estos pensamientos son la excusa de la impotencia propia, por esto he elaborado una estrategia – la situación (la persona, el lugar) pueden ser inconvenientes sólo en dos casos, o estoy segura en un 200 por ciento de que para mí es muy fácil realizar todos los deseos que no contradigan a las leyes, o hay un peligro real, me pueden pegar etc.

Cuando aparece el deseo de realizar un ES, aparece el pensamiento de que es increíble, de que no soy capaz. Aparece el miedo a romper el orden habitual. Cada día durante toda mi vida, yo, y todos los demás, seguíamos el mismo esquema, respetábamos las mismas reglas, y nos surgía el miedo a dar un paso contrario a esta ley de la vida, pero después de acometer esta acción, cuando rompes este suceso ordinario, de repente te das cuenta de que no pasa nada grave, de que todos estos gritos alrededor no son nada más que la percepción de los sonidos, y todas aquellas caras enfadadas, la percepción simple de estas caras, y no hay ningún motivo para reaccionar a los gritos y a los gestos de la cara de otra gente. Se puede seguir viviendo su propia vida y prestar atención sólo a la manera de evitar algunas acciones agresivas. La comprensión de que no pasa nada importante y de que ni las palabras ni las emociones de otra gente no me importan PARA NADA es la consecuencia más sorprendente de todos los ES.

Si estoy libre de las EN durante los ES, dentro de mí aparece casi la sensación del  “corte de la materia muerta”. Todo lo que está alrededor es como el velo pesado y lleno de polvo a través del cual la vida no puede pasar. Durante el experimento hago un corte, a través del cual llega la frescura, la claridad, el viento de otro mundo.

Hasta el ES más pequeño es la salida del esquema de que toda la gente permanece desde el día de su nacimiento hasta el de su muerte. El deseo mismo, de que se puede hacer algo en contra de lo habitual, se acompaña con la percepción de la libertad, y la realización de este deseo siempre lleva a cambios inesperados y sorprendentes en el conjunto habitual de las percepciones, y a menudo se refleja en otros campos del frente del trabajo.

Es necesario recordar que la motivación de la realización de los ES efectivos consiste precisamente en la superación de los miedos mecánicos sociales, los miedos a la crítica social, las EN mecánicas que surgen como respuesta a las EN de otras personas y no a la lucha por una tal justicia. Y cuando sea libre de estos miedos automáticos, puede ser que no reaccionaré en absoluto con las emociones negativas, ya que en este caso no me interesará el cambio del mundo a mi alrededor, realizo el ES con otro objetivo – eliminar el miedo mecánico a la gente, a su opinión o a la apreciación negativa y a las EN en diferentes situaciones. Me interesa la independencia total de la opinión de otra gente.

Cuando pienso en que tengo que salir con la cabeza alta durante las ES, empiezo a sentir las EN más fuertes. Me olvido de que para mí lo más importante no es mostrar lo guay que soy o vencer a mi rival sino experimentar el sentimiento de la libertad. Es decir, lo primero es aplicar el esfuerzo y realizar la decisión que he tomado y superar el miedo a una relación negativa hacia mí, y después eliminar las EN que surgen durante el ES.

Antes, después de realizar los ES, tenía miedo de volver al mismo sitio donde realizaba los experimentos, pero como resultado de los experimentos de la “purificación”, cuando iba y contactaba con los que tenían la RN hacia mí, este miedo desapareció. Este frente de trabajo también es interesante, es decir, realizar los ES complementarios en los lugares donde ya te conocen.

Durante los ES siempre hay que estar preparado ante la manifestación de la agresión, sobre todo en Rusia y en las regiones musulmanas y comportarse teniendo esto en cuenta y planear muy detalladamente los ES.

He notado que cuanto más tiempo tardo en decidirme en la realización de un ES, tanto más fuerte es el envenenamiento de las EN y tanto menos fijo es el resultado. A menudo parece que no hay ningún resultado por tanta fuerza de las EN. En realidad siempre hay algún resultado, y siempre se puede notar, si la próxima vez decides hacer lo mismo, descubrirás que ya no tienes tanto miedo.

He observado que los ES tienen que “llegar a su punto”, es decir, después de una serie de los mini-ES, o, después de un gran ES, tiene que pasar algún tiempo para que el resultado se vea y se pueda valorar. Lo comentaré con un ejemplo. Realizo los mini-ES – me acerco en la calle a diferentes personas y empiezo a tutearles. Al principio me cuesta mucho y tengo que aplicar muchos esfuerzos. Pero después esta tarea me parece cada vez más fácil, y ya llego al nivel cuando todavía no tengo la libertad, aun tengo que superarme un poco y eliminar la preocupación ligera pero la realización del ES ya no da más resultados notables, no cambia nada, aunque me acerco a lo mejor a 20 personas más, de todas maneras se manifestará esta falta de libertad. En estos casos dejo por algún tiempo este experimento social, para un par de días o semanas o hasta meses, y cuando vuelvo a realizarlo después de este plazo de tiempo, veo que ya tengo más libertad en estas situaciones, es como si la experiencia hubiese llegado a su punto, y ahora tengo que realizar muy pocos experimentos más para estar segura de que ya nada puede quitarme la libertad recién conquistada en todas estas situaciones.

Los ES se pueden inventar muy rápido. Si salgo a la calle y bajo al metro, pensando en que sería bueno realizar algún ES, entonces estoy en la búsqueda activa de las situaciones en las que puedo contactar con la gente y estudiar su RN hacia mí pero sin violar las leyes.

Una de las oposiciones contra la realización de los experimentos sociales consiste en que provoco a propósito las EN en la gente. Pero en realidad no es así. Preferería que nadie tenga las EN, entonces no tendría que investigar mis miedos a las EN de otra gente, y siempre estaría entre gente agradable, pero como vivo en una sociedad donde a cada paso chocas con el odio oculto o evidente, tengo que estudiar el mecanismo de la reacción responsiva y eliminar los miedos responsivos y las EN. Durante las ES entro en las situaciones en las que la gente suele elegir la agresión habitual. Precisamente cada persona elige experimentar la agresión o no. Por ejemplo, a veces le digo a una mujer mayor “tú” y veo que me contesta tranquila e indiferente, y hasta con placer porque una chica joven la trata así, a veces un hombre adulto, como respuesta a mi tuteo puede sonreir, interesarse, empezar a tontear conmigo, pero más a menudo la gente elige la agresión. ¿Acaso es mi culpa que esta persona lo odie todo, que el tuteo le de tanta rabia? La libertad de la elección siempre existe y cada uno elige qué experimentar y qué tipo de persona ser.