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El camino a la conciencia clara.

 

Colección de los artículos – 01

 

 

0042. Tigre Blanca:

«El fragmento del análisis de la concepción sobre la proximidad de los parientes»

 

Me siento culpable ante de mis padres y la piedad hacia ellos porque tengo la concepción: «mis acciones les hacen sufrir».

Lo principal aquí es que me siento aun más culpable y por ahora no puedo eliminarlo. Si me siento culpable y se trata de otra persona cualquiera puedo eliminar este estado, comprendiendo perfectamente que si s sufre porque no correspondo a sus cánones de la conducta, no correspondo a sus deseos, es su problema, no es la mía. Claro que se puede tratar de ayudarle, explicárselo todo claro en el caso de tener simpatía hacia esta persona, es posible explicar 100 veces, si tengo este deseo, pero EN VEZ de esta persona no puedo hacer nada: ora esta persona misma llegará a la claridad y a los esfuerzos para eliminar lástima a si misma ora no va a pasar nada. Tengo la concepción que dice “si no puedo eliminar el sentimiento de la culpa precisamente ante los padres, esto significa que los padres para mí son la gente especial.

La concepción «Los Padres - la gente especial».

Los argumentos en pro:

Los padres me dieron luz, me educaron, me alimentaron, me ayudaron (apoyaron en mí la vida cuando lo necesitaba), me curaron, me abastecieron con todo lo que necesitaba, crearon a mi alrededor una atmósfera en la que según su opinión podía sentirme feliz. Nadie más nunca lo hizo para mí y cerca de éste no hacía y, en consecuencia es gente muy especial.

Los argumentos en contra:

Se preocuparon por mí no por preocuparse sino querían verme vivo, sano, hermoso, feliz, porque si estoy así les complazco más. Además esta preocupación obedecía al único objetivo: debía traerles alegría por mi salud y bienestar. Ellos me dieron a luz para que yo les trajera alegría de que su vida fuera más feliz, es decir ellos querían que yo apareciera para hacer su vida más feliz. De esta manera su rasgo especial consiste solamente en que querían tener una hija para que ella les hiciera feliz (o sea ellos me hacen feliz y yo les hago a ellos.). Pero de hecho cuando ellos querían dar a luz al niño, no me conocían. Simplemente querían que apareciera ALGUIEN, quien haría su vida más feliz. ¡Resulta que son especiales para mí porque querían tener a alguien que haría su vida feliz! Así que en este caso para mí no tienen nada especial. Hay millones de gente que quieren lo mismo, mejor dicho que mis padres son iguales que los demás. Suponemos que además del deseo de ser felices ellos mismos, tenían un sentimiento altruista – querían hacer feliz a una persona, y el modo más "simple" a realizarlo es dar a luz una persona y afortunarla. Pero imagínate a una persona que viene de la calle y quiere hacerte feliz y se siente desgraciado si no tienes las cualidades que exige de ti. En este caso pasa lo mismo: la persona también viene «de la calle», no tuve posibilidad de escoger a mis padres, y ellos son puramente casuales para mí, los conozco porque estaba obligada a hacerlo.

Si los padres no quieren tener el niño (por ejemplo, el embarazo salió casualmente o cambiaron de opinión ya no quieren tener cuando ya está en vientre), entonces hacemos una pregunta: si alguien no quiere algo, ¿para qué lo hace? Cuando la madre no quiere tener el hijos (es decir sufre porque está obligada a dar a luz y no lo quiere), lo deja al niño en un orfelinato. Si no lo hace, significa que ora quiere tener hijos ora no puede violar la moral y dejar a su niño.

Después formulé la anticoncepción «Mis padres no son la gente especial», y a mí me apeteció realizar el trabajo hasta que me acostumbrara a no sentirme culpable ante mis padres. Lo hacía así: me imaginaba que aquí ahora me llama mi madre y me dice algo. Habitualmente en seguida empezaba a tener las EN como remordimientos de conciencia. Y precisamente en este mismo momento digo que no tengo razones para creer que mis padres es gente especial y hago un esfuerzo para eliminar las EN. Lo hacía muchas veces - cada vez, tan pronto como me acordaba de este tema doloroso.

Además encontré una anticoncepción auxiliar más que contribuye a la eliminación de la concepción relacionada con los padres. Me doy cuenta de que:

1. Los padres son gente igual a los demás.

2. Esta persona tiene las EN, está afligido y descontento.

3. Si experimento las EN, no podré ayudar a la persona absolutamente en nada.

En realidad simplemente una persona ordinaria por algunas razones llama mi atención, tiene las EN, sufre y mi deseo de ayudarle se fija en este objeto, es decir en mis padres. Esta comprensión apoya y acompaña el esfuerzo de eliminar las EN junto con la comunicación con los padres. El último método ayuda muy eficazmente.

Más adelante se puede ver los resultados de mis esfuerzos:

Cuando mi padre me llamó, hice el esfuerzo, y más de una vez (la inercia puede ser muy fuerte, hay que guardar vigilancia, si no - serás atraído por las EN de otra persona y ya no podrás hacer nada ni para ti, ni para él). Decidimos quedar mañana. Fui de visita a los parientes junto con toda mi familia, pero para mí entonces no me importaba que está presente tanta gente, al contrario era mejor para mí que todos estaban reunidos en el mismo lugar - las condiciones ideales para comprobar y confirmar que puedo eliminar las EN. Es muy difícil describirlo todo que sobreviví. Cuento lo principal: para mí siempre era muy importante la opinión de esta gente, siempre eran muy importantes para mí su consentimiento y su relación hacia mí. Todo esto se desapareció. Ya no me siento atada, soy completamente libre, me da igual qué pensarán de mí. Sobreviví libertad de la preocupación por lo que va a pasar, ya no me importaban estas cosas. Me sentía como un niño, y al mismo tiempo era igual a todos ellos. No era su niño que siempre es más inferior, más estúpido, peor que ellos, pero al mismo tiempo lo miraba todo con los ojos del niño. Me daba igual todo el mundo. Cumplí unas más reconcentraciones- eliminaciones de las EN habituales para mí.

El resultado era estable. Pasé unas horas con mi familia y comprendí que nunca más me sentiría como antes y nunca más los percibiría como antes. Aplicaré todos los esfuerzos posibles para no caer en el automatismo de las concepciones y de las EN, cuando tenga la imagen de mis parientes o ellos mismos viene a visitarme. También comprendí una cosa más: resulta que nunca creía en la posibilidad de resolver el problema con mis padres. No creía, pero hacía todo lo que dependía de mí para conseguirlo. ¡Puede ser, por eso los cambios alcanzados los percibo como milagro!