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El camino a la conciencia clara.

 

Colección de los artículos – 01

 

 

0038. Skvo:

«La simpatía y la unidad de la experiencia»

 

Durante la comunicación, los que practican a menudo experimentan mutuamente las EN y si aparentemente la comunicación es constructiva, hay una indicación en las tenebrosidades, hay un análisis de estas tenebrosidades pero en realidad no lo es porque la comunicación está motivada no por la aspiración a la claridad ni por simpatía uno al otro sino por las EN, satisfacción, SImP.

Si indico al que practica en su tenebrosidad pero al mismo tiempo experimento la RN hacia él, durante esta comunicación no pasa el intercambio de la experiencia ni la entrega del estado de la claridad y de otras PI. Simplemente le doy la información, los hechos sosos. El valor de este mensaje es casi nulo. De hecho en este momento no experimento la simpatía por él, ni tengo la claridad, ni alguna de las PI que acompañaban mi descubrimiento en la práctica que trato de compartir con él, entonces:

1) Lo privo automáticamente de la posibilidad de adoptar estas percepciones (porque no existen en este lugar en este momento, cuando hablo con él)

2) Hay una probabilidad grande de la respuesta con la RN o con otras EN que hace imposible cualquier comprensión razonable.

Es decir, si el hocico al que me dirijo, puede eliminar las EN a pesar de mi RN hacia él, en el caso mejor lo único que recibirá, será una cantidad de información. Pero no va a suceder el intercambio de las PI.

Doy un ejemplo: Unos hocicos estaban sentados en la habitación, me ocupaba de la práctica del engendro de la simpatía. Mi tarea consistía en engendrar una simpatía estable a un hocico, eliminar las RN durante la colaboración y sólo después empezar cualquier tipo de relaciones. Lince hizo una pregunta, en la que he visto una tenebrosidad y en seguida apareció una reacción espasmódica de "indicársela". Hice la pausa, eliminé el deseo de las impresiones negativas, luego eliminé la RN, después engendré la simpatía y me di cuenta de que no quiero decirle nada. Cuando decidí seguir a este deseo, la simpatía se aumentó y esto fue entonces el signo de que mi deseo era alegre. En aquel momento me di cuenta de tenía una concepción: «Es necesario indicar las tenebrosidades porque solamente de esta manera puedo contribuir al deseo de la persona de comprenderla». En este momento había una claridad en que no sé nada de como influir eficazmente en la persona: decirle la verdad a cara o callar o darle un golpe o hacer muecas, ¡yo que sé! Puedo solamente seguir los deseos alegres, y tengo un pensamiento iluminado que siguiendo estos deseos, puedo realmente dar la posibilidad al hocico a adoptar mi claridad.

Cuando me dediqué intensivamente a la práctica del engendro de la simpatía, la colaboración con los hocicos cambió radicalmente. Escuchando a Grulla descubrí que todo lo que ella contaba, yo no percibía como un relato de la persona extraña sino lo vivía todo junto con ella todas las tenebrosidades, todos los esfuerzos y descubrimientos y en mí de verdad algo cambiaba. Su experiencia dejaba de ser para mí ajena. En el momento de la colaboración llena de simpatía, dejo de percibir las fronteras de lo mío y de lo ajeno. Me gusta el término «la unidad de la experiencia». Este fenómeno es posible solamente cuando hay simpatía estable.

También noté que cuando Bodhi comunica con otro hocico, le da los consejos, indica en sus tenebrosidades lo sobrevivo también como colaboración de Bodhi conmigo, aunque en este momento él no me presta atención en absoluto. Si en este momento tengo simpatía, descubrimiento, alegría, lo integro todo que dice al otro, y mi vida va cambiando. Y esta colaboración con Bodhi a menudo es para mí aun más intensa que cuando él habla directamente conmigo, porque cuando él me dice algo, a menudo aparece el deseo de defenderme, ocupar la posición defensiva que convierte la comunicación en poco constructiva.

Investigando la RN a los hocicos, fije los deseos que surgían de aquella RN. Brevemente se puede resumir que son los deseos de que los demás no logren nada en la práctica, que los demás tengan más tenebrosidades que yo, que vuelven a su vida anterior ordinaria y que yo tenga el motivo para alegrarme de su desgracia. Ahora para mí está absolutamente claro que estos deseos equivalen al deseo del asesinato o del suicidio.

Tengo el deseo de luchar por la libertad de todos los hocicos, realizando las acciones que pueden llevar a que ellos puedan darse cuenta de sus tenebrosidades y eliminarlas de manera más eficaz. Esta lucha para mí tiene la misma importancia que la lucha con las tenebrosidades porque en la práctica no hay diferencia entre lo tuyo y lo mío.

La simpatía es la llave que puede abrir la puerta a «la unidad de la experiencia», a la posibilidad de intercambio de las percepciones. La simpatía y la fidelidad a mi ver es el corazón de la práctica. ¿Por qué es así? No lo sé, pero cuando no experimento la simpatía, me siento castrado es como aparentar como un hombre pero en realidad ser absolutamente insensible vacío.