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El camino a la conciencia clara.

 

Colección de los artículos – 01

 

 

0017. Psi:

«El análisis de la inclinación para interpretar el papel de víctima»

 

He conseguido distinguir en mí una corriente potente y profunda, antes desapercibida. No la notaba porque me asociaba con ésta por completo y mirarla de lado era imposible. Este fenómeno es el deseo de ser una víctima (por las circunstancias o por la actitud injusta que te rodea). El papel de la víctima de uno u otro modo me absorbía constantemente y se ponía en función el mecanismo de la necesidad mecánica de corresponderle. Aunque si me preguntaran si quiero ser una víctima, sentiría perplejidad. Porque ¿quién quiere ser víctima? Además, una vez ya me hablaron de esta inclinación, e incluso meditaba sinceramente sobre este problema. Pero en aquel momento la claridad no apareció porque no tenía experiencia suficiente en la introspección y tampoco necesitaba mucho la introspección. Ahora he conseguido ver el mecanismo del deseo de ser víctima directo durante el proceso de la eliminación de la lástima a mí misma. El esfuerzo recto para la eliminación funcionaba, pero también quería realizar el trabajo en el segundo frente - encontrar las raíces conceptuales.

¿Por qué tengo lástima de mí misma? Estoy sola, los que rodean me conceden muy poca atención, soy una mujer soltera con un hijo minusválido y las cosas habituales simplísimas tales como ir a la tienda, tomar un baño o visitar al doctor, se convierten en un problema serio, sin mencionar que no tengo tiempo «para mí misma», es decir, mi vida es un guión perfecto para el papel de la "víctima". Por otro lado, el examen razonable de las circunstancias no da la claridad qué es lo que me hace infeliz, además, con todas mis fuerzas podría cambiarlo todo, si quiero pero es precisamente lo que no quiero cambiar. Porque ASÍ ESTOY BIEN. ¡Es absurdo, pero es así! Simplemente tengo un estereotipo que en la situación descrita (a propósito resulta que no es única) la persona es una "víctima", y significa que debe sentirse conforme. Y cierta imagen inconcebiblemente me identificaba como la "víctima" en concordancia con los modelos, e instantáneamente me convierto en ella sin pensarlo mucho. Y para la "víctima" es propio "sufrir", es decir ante todo experimentar la lástima a si misma. Hay una contradicción seria: por un lado aspiro liberarme de las EN y por el otro reconozco su existencia legal porque trato de corresponder a la situación. Resulta que me encuentro en un callejón sin salida. Si durante muchos años seguidamente «correspondiste a la situación», es decir, con estas condiciones estuviste acostumbrada a sentir las EN, ahora cuanto surgen estas condiciones o un componente, se pone en marcha la inercia, y tú te encarrilas en tu vía y vuelves a tener las EN. La tentativa de su eliminación lleva a la confusión: ¿por qué pasa esto? ¿Tratas de dejar de sufrir en la situación cuando "es natural" sufrir, e incluso "es su competencia"? Y esto se refiere no sólo a la lástima a si mismo sino también a cualquier otra EN.

Observando más adelante, he comprendido que el papel de la víctima es uno de mis papeles "favoritos". Así me educaron: la persona siempre debe sacrificar algo, su salud por la casa de campo y las reservas para un invierno, su posibilidad de expresar abiertamente los pensamientos por el sueldo estable, su tiempo libre y posibilidad de ocuparse del asunto favorito por la familia, los niños, el orden de la casa por las leyes de la residencia comunal humana» y otras porquerías. Por qué nadie me lo explicó. Pero en realidad, nadie lo preguntó. Y si en la infancia y en la juventud el papel de víctima era episódico, el hecho del matrimonio, sin mencionar el nacimiento del niño, hizo funcionar el esquema a toda fuerza. Ha sido desenvuelta la esfera de actividad extensa para «el sacrificio”. El papel de víctima se hizo un fenómeno independiente, empezó a llevar su propia vida, tener sus leyes, y tan pronto como surgía una situación relacionada con «el sacrificio» o «la superación de algo», o «la actitud inmerecida», el proceso se ponía en marcha automáticamente: «mi personalidad desaparecía cediéndole paso a la escena. Y todo esto tiempo era la misma "víctima", dirigida por los mismos mecanismos, que tiene las mismas reacciones. Con el tiempo fue elaborada la multitud de basculadores que dan la vida a la "víctima". El asunto llegó a lo que la condición suficiente para su aparición podía ser simple la presencia de la persona (casi todos mis conocidos:)), al lado de los que me había sentido víctima antes, o la estancia en el lugar donde era propio para mí interpretar este papel (casi todos los lugares donde estoy bastante a menudo:)).

¡La esencia de la "víctima" es superar, es decir aunque fuera paradójico, «hay que ser fuerte» en contra de las circunstancias! Este matiz no me permitía antes acercarme cautelosamente a la comprensión de la situación. Porque cuando supero algo, destaco más la situación de la fila de otros fenómenos como algo injusto, inmerecido por mí, pero tengo que «ser fuerte» y superarlo, es decir ocuparme del autoengaño: «no me concede bastante atención, qué más da, claro que no merezco este tratamiento pero es tan cabrón, me da igual» o «estoy enferma, no tengo fuerzas ni siquiera para ir al lavabo y a nadie le interesa, nadie me mira, tal vez tenga sed o necesite algo, pero soy fuerte, demostraré que soy capaz de superarlo todo yo misma, que no soy una niña mimada». O un ejemplo aun más interesante: réplica de parte de los padres: «Comíamos poco, dormíamos poco, nunca pensábamos en nosotros mismos, hacíamos todo lo posible por nuestros hijos y tú te aficionaste a la filosofía y borraste todos los valores. ¡Pues vale! Que te juzgue Dios». Es decir, la "víctima" se demuestra a si misma que no es víctima mientras que está conforme por completo con la injusticia de las circunstancias que, en realidad le convierte en la "víctima". Y lo más interesante es que superando o no superando, la "víctima" continúa sufriendo, disfrutando de la lástima a si misma. Qué recibe de esto es un tema aparte. Aquí, según mi opinión, lo esencial es la comprensión de que el esfuerzo mismo intenso de superación es imaginado. Qué superar si no hay circunstancias "mejores" ni "peores", porque no son las circunstancias que engendran las EN sino hago yo la elección qué experimento en cada momento. ¿Qué superar si soy "víctima" solamente porque lo considero? ¿Qué actitud o qué condiciones pueden influir en mi capacidad de tener las percepciones que quiero? Así que ahora nada más funcionar la identificación con la situación que corresponde al papel de la "víctima", me concentro en la eliminación directa de las EN.