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El camino a la conciencia clara.

 

Colección de los artículos – 01

 

 

0009. Lienzo:

«El estudio de la emoción de indignación»

 

Quiero comprender por qué indignación, irritación, odio dirigidas a mí personalmente me hacen daño es decir yo empieza a tener las EN, quiero comprender por qué aparece la preocupación fuerte porque no quiero provocar el odio en nadie y repugnancia. Uno de los trucos que ayuda mucho eliminar estos miedos es la investigación de los procesos que pasan en las personas cuando odian que me asuste tanto. Siento que cuando empiezo a comprender qué es lo que precisamente pasa en una persona en el momento de experimentación de la EN, mis preocupaciones empiezan a disiparse y se hace más fácil eliminarlas con un esfuerza directo. Lo que está claro no asusta tanto. Por ejemplo, puedes tener pánico de los coches que van por la calle, los asocias con los monstruos enormes (es el ejemplo muy cutre pero en nuestro caso sirve) pero cuando te acercas a un coche. Lo estudias, miras de qué piezas consiste, investigas cómo funciona, ves que dentro está un hombre ordinario y ahora cada vez que ves el coche ya no tienes miedo sino tranquilamente esperas que pasará y cruzas la calle. Las observaciones de potras personas a veces revelan los que no puedo notar en mi misma porque cuando tengo una EN fuerte, la atención y la claridad son nulas.

El proceso de la experimentación de la EN investigado y dividido en las partes integrantes pierde en parte su fuerza.

Observé todo el proceso de la indignación en mi misma.

La situación es siguiente: dije a mi colega que me trajera un documento. Pasó la mitad de hora, veía que estaba ocupada por sus cosas (sobre todo lo que me dio rabia que no estaba ocupada por el trabajo sino estaba leyendo sus mails privados) y todo esto cuando necesitaba el documento. Voy a investigar el proceso del “sentimiento de esta necesidad” por etapas. Aparece el pensamiento: “¡Joder! No estoy haciendo toda una hora. Hago mis cosas pero HA de trabajar (preocupación). Voy a mirar la documentación. Vale...qué tenemos aquí, bien, este documento está aquí, este también pero un documento más tiene que estar en su ordenador, en el ordenador de esta idiota que ahora está pensando en sus cosas y redactando mails a sus amigos (y desde este momento la indignación va aumentándose), pero qué descarada escribir sus mails ahora. ¡¡¡Ya te he dicho!!! ¿Qué no está claro? ¡Por qué no se puede hacer en seguida lo que le he dicho! (la indignación en el grado de la rabia no muy fuerte)”.

Me indignó que ella no comprendiera que era el problema de trabajo, que no era una persona seria para comprender que era importante. La indignación aparece en la base de la falta de concordancia del comportamiento de una persona y mis nociones de comportamiento que tiene que tener esta persona y que creo que son justas.: “¡Mirad a ella, señoras y señores! No para, ¡sigue redactando sus cartas! ¡No mueve los dedos para cambiar algo!” La indignación es la forma de irritación que a menudo puede suprimirse con los miedos sociales y con otras EN y la irritación está más fuerte y tiene más posibilidades de manifestarse y ya estaba dispuesta a gritar a voz en cuello: “¡Qué pasa, tía!” A menudo en estas situaciones tenemos que acudir al “tribunal supremo” que tiene que apoyarme en la concepción de que mi irritación es justa y todo lo que estoy diciendo y pensando, digo no sólo a mí misma pero a un público imaginario. En el estado de la indignación se descubren las verdades irrecusables que hace 5 minutos todavía no han existido nada de nada. Se nacen para en seguida esforzar “la justeza” de la EN. Si en el estado tranquilo yo simplemente resuelvo un problema, recuerdo otra vez, digo los límites de tiempo exactos es decir reaccione constructivamente. En el estado tranquilo no pienso en qué debe hacer cada uno y cual es la forma correcta del comportamiento etc., todos mis esfuerzos aplico para resolver lo que tengo que resolver. En el estado de irritación cumplo toda una gama de las acciones inútiles. Me apoderan por completo como a una loca y precisamente en este momento La EN me dirige totalmente, dirige mis palabras, movimientos, entonaciones, todo lo que soy mi personalidad.

Nada más experimentar una EN, salen un montón de concepciones y principios que me dictan todos estos “debe” y “no debe”, “hay que” y”no hay que”. Y esto está claro: si siento una preocupación de que tengo que trabajar empiezo a reaccionar de la manera correspondiente o sea creo que todos tienen que trabajar.

Resulta que la gente que cree que alguien le debe algo es la más infeliz porque ante todo tienen que cumplir las mismas personas estos deberes. Tal persona está atada por las reglas que tiene que aceptar y cumplir porque le educaron así, porque le dijeron que hay que hacerlo. Puede sufrir mucho pero sigue cumpliéndolas y nunca confesará hasta a si mismo que está sufriendo porque cree que cumplir este deber es algo sagrado y no puede aceptar el pensamiento que así llamado “necesidad” no es más que seguir las normas mecánicas de otras personas que a su vez recibieron estas normas de otros y las siguen sin pensar etc. Toda la vida el hombre paga las cuentas que no ha firmado, sigue el acuerdo pero no ha leído su texto. Por ejemplo, entre de los ejemplos más típicos de la manifestación del sentimiento de deber conceptual es cuidar a los viejo y a los enfermos parientes, apoyarlos, cuidar ellos a pesar de que no sientas ninguna simpatía hacia ellos y una persona puede sufrir durante muchos años convirtiéndose poco a poco en un ser lleno de odio, de rabia, de los deseos frustrados. O seguir las normas de comportamiento educado con la gente, independientemente si te interesa una persona o no, “debes” decir “hola”. Imagínate, si en la calle se te acerca un hombre (sobre todo en la presencia de otra gente) y te dice “Perdona, podrías decirme ¿qué hora es?” y aunque esta persona fuera repugnante no podrías pasar de esta persona como si no la hubieras oído, seguramente superarás la falta sincera de deseo de comunicarte con él y contestarás manifestando tu buena cortesía o en este caso mentira legal. Y en este momento eres una viuda que se azotó. Presta atención qué envenenamiento aparece en este momento.

El cumplimiento del “”deber presiona a una persona, mata su capacidad de manifestar sus deseos alegres, libres, sinceros. Sin comprenderlo, está en la tensión permanente, está sumergida en el FN. Hasta si un hombre ha cumplido bien su deber, esto no le salva de las EN que inevitablemente surgen en este momento y la satisfacción que recibe después de cumplir su deber envenena aun más gravemente.

La indignación lleva al deseo de reprimirlo todo que está alrededor de ti, hacer a todo el mundo sentir la misma EN y hacer a todo el mundo “entender” su deber, hacer todo lo posible para que todos en vez de alegrarse, reírse, tener una vida ligera y sin problemas cumplan lo que deben cumplir. Empiezas a presionar a otra gente porque no puedes superar tranquilamente el hecho de que el cargo de este deber que tiene nadie más quiere. Aparece la irritación porque resulta que yo sufro con mi deber en vano porque veo que otra persona en la misma situación se siente bien y hace lo que quiere en contra de las concepciones del deber. Ver esta violación de las reglas que son para ti las leyes de la vida no es fácil por esto en seguida aparece el embate de deseo de reprimir: “Pero ¿qué pasa?, ¿por qué no observas mis reglas?” A menudo he visto este tipo de indignación entre las personas frustradas sexualmente, les indigna las manifestaciones de la libertad sexual de otras personas: faldas cortas, hombros abiertos, blusas escoltadas Por esto quiero conseguir que todos se preocupen y comiencen a preocuparse por mi problema de trabajo (lo mismo he observado en la conducta de mi madre, cuando por un plato sucio pudimos pelearnos a hostias). Entonces este problema adquiere para otra persona la misma importancia, como para mí, y el conflicto desaparece. Ahora está haciendo lo que "debe hacer", y en este estado puede ayudar. Ayudarme no sólo con mi asunto, sino también psicológicamente porque compara mi inquietud, y a mí es más fácil (en el sentido peor de la palabra, es decir se trata de la satisfacción). En la infancia siempre quería apaciguar a todos los parientes irritados y cableados y todos me amaban por lo que conmigo se sentían muy a gusto porque comparaba todos sus problemas. Y mis inquietudes en el trabajo compara muy bien una colega mía, ella comprende perfectamente toda la importancia, y con ella "es fácil" trabajar en este estado de mierda.

Hay que decir que en la indignación se puede hundir como en un pantano, y que la mayoría de la gente está atraída por la preocupación, por esto se siente aun más justa como si diera las raíces o se levantara a los carriles y avanza adelante. Cuando los demás no te apoyan en tus EN, te caes en el estupor por esto un modo más de actuar en concordancia con tu deseo que la gente no experimente las EN es dejar de ser atraído por las EN.

Para mí siempre era muy agudo el problema siguiente: si una persona está sufriendo, a mí no me da igual y no me apetece que él se siente mal y quiero ayudarle. Otra gente reacciona a mis estados de formas diferentes, y aquí en seguida es posible ver qué reacción esto provoca en mí. Puedes dividir la dependencia de las emociones en 2 tipos - primero, cuando no puedes no responder en realidad, es decir, la incorporación mecánica sin reflexiones. El segundo tipo es cuando escoges estar atraído ya que crees que esto puede ayudar porque así, con "compasión” aliviarás el estado de la persona. Según la experiencia puedo afirmar que si sientes infelicidad y alguien te compadece es decir aun para un segundo también se hace infeliz, esto funciona muy perverso, la lástima a si mismo se acrecienta en seguida, y además puede surgir la satisfacción, formando un estado completamente muerto. Lo mismo pasa con la preocupación, si alguien compara tu agitación aunque te sientes mejor (es decir aparece la satisfacción), pero esta enfermedad no se cura sino se fortalece. Y veo por mí que solamente el que no compara mi preocupación, puede ser para mí la fuente de la que voy a sacar las fuerzas pero esto depende solamente de mí. Me encontraba a menudo con lo que en el trabajo no encontraba el apoyo en alguien, aunque, como me parecía «¡podrían ayudarme!». Pero después veo, qué precisamente gracias a su «indeferencia» pode superar las dificultades y hacerme así más competente en algunos aspectos igual como esta gente. Y lo principal es que después ya reacciono tranquilamente a los problemas que surjan porque sé que esto ya había pasado, que tengo la experiencia, y es lo único que necesito para resolverlos. Claro que no tengo en cuenta el menosprecio total de todas mis preguntas, hablo de las situaciones, cuando nadie no te mima y no te protege demasiado, responde a tus preguntas, pero se ve claramente que no está interesado. Y en esta actitud veo la ayuda real. Aprender reaccionar de esta manera no es fácil porque es necesario eliminar la lástima a si mismo, no permitirse sentir ninguna RN a esta persona, además no estar lleno de las EN.

La conclusión básica: no me apetece responder al sufrimiento por el sufrimiento y no quiero más tener las EN por la persona que sufre, y como se me ocurrirá comportarme teniendo en cuenta estas condiciones ya no es lo más importante, haré lo que me da la gana, lo principal es que mis deseos no sean determinados por las concepciones y EN sino por las PI y por el deseo de ser sincera.