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Las faltas principales de la práctica del budismo

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Ante todo me gustaría subrayar que hablando de las faltas del budismo, no me olvido ni por un sólo segundo de que el budismo en general y el budismo del Tibet en particular, y particularmente el estudio de Mahamudra, Dzogchen a mi modo de ver es una de las doctrinas más ideales, y la Selección que ofrezco yo, no lo contradice de ninguna manera, sólo hace el camino a la conciencia clara más corto según las condiciones actuales históricas. Sobre todo me gustaría hablar brevemente de estos zigzags que se formaron y todavía existen en el budismo.

Se tratará precisamente del budismo del Tibet porque creo que fue el apogeo del desarrollo de la práctica del budismo. El budismo del Tibet no es ninguna rama especial del budismo, no está separada en absoluto de la huella general del budismo indú. Como se sabe, precisamente los santos indú trajeron el budismo al Tibet y fundaron esta tradición divina. No existe ningún tal “lamaísmo” como algo aislado o incompatible con el budismo tradicional. El lamaísmo son simplemente algunos aspectos de la práctica del budismo, desarrollados hasta la perfección, que se extendieron al Tibet.

Mi visión del budismo del Tibet está basada en varias fuentes: a) el estudio de la literatura especial escrita por los maestros tanto contemporáneos como los que vivieron hace siglos, b) mi experiencia directa en la comunicación tanto con los líderes espirituales del Tibet como con los monjes ordinarios.

 

1)    La falta del dogma del camino largo.

Todos los budistas están absolutamente seguros de que el camino a la iluminación es un camino muy largo. ¿Por qué creen esto? Porque  así suelen pensar, es una concepción pura y simple. El camino que conocen ellos, efectivamente lleva a las PI bastante lentamente pero para ellos es difícil imaginarse que hay otros caminos que no conocen. Cada vez que trato de explicar mi práctica a un budista y da igual si es un monje principiante ordinario o Tulka Rimpoché respetado, surge un diálogo parecido a éste: “Sí, está bien, pero el camino a la iluminación es muy largo”. Y yo vuelvo a contestarles que el camino es largo por tales razones; ellos asienten con la cabeza, ellos condescienden conmigo y dicen que sí, es verdad pero de todos modos el camino a la iluminación es muuuuuy largo… Es sorprendente, pero es cierto que la creencia ciega en que el camino a la iluminación es muy largo les impide ver el camino más corto, el que permite desviarse de muchas esquinas.

 

2)    La falta de la ausencia de la aspiración necesaria.

Cuesta aplicar los esfuerzos cada minuto, cada hora, cada día, cada año si sabes que no recibirás los resultados dentro de un año ni dentro de diez años ni siquiera en esta vida o en la siguiente. Los resultados vienen a los budistas muy lentamente por eso, ellos no tienen la aspiración fuerte. Muchos dan la impresión de que son bastante perezosos, tranquilos, que nunca tienen prisa. La ausencia de algún resultado rápido lleva a que muy a menudo el entusiasmo desaparece, la aspiración se remosquea y te quemas de dudas.

 

3) La creencia en la iluminación inevitable.

Todos los budistas están seguros de que si siguen su práctica con más o menos firmeza, la iluminación llegará obligatoriamente. Ellos creen que probablemente, esto pudiera pasar no muy pronto, acaso dentro de centenares de reencarnaciones, pero seguro que algún día podrán alcanzarla obligatoriamente, simplemente hay que seguir cumpliendo las prácticas. Y si la iluminación es algo seguro y de todos modos no se puede hacer rápidamente porque el camino es muy largo, entonces ¿por qué esforzarse mucho? Que vaya así como va… Y así es fácil matar la aspiración. Y cuando una persona no está aspirada, regresa a los estados tenebrosos. No se puede estar sentado en dos sillas al mismo tiempo: en un momento o están manifestadas las PI, o las percepciones tenebrosas, no hay otra opción.

 

4) La falta de prestar demasiada atención a los rituales.

Muchos budistas son fieles a su práctica pero esta fidelidad se expresa no tanto en los esfuerzos dirigidos a la superación de una tenebrosidad concreta como en el cumplimiento de los rituales determinados que influyen en ellos de manera indirecta. Por ejemplo, alguien puede encargarse de la tarea de cometer 100.000 retiros y la repetición de la oración « Om Mani Padma Hum». A pesar de que alguien puede creer que estas acciones no tienen sentido y hasta sean ridículas, pero en realidad esta práctica es bastante eficaz por una razón simple: en el momento en que uno pronuncia “Om Mani Padma Hum”, no puede pronunciar nada más, y en el momento en que la mente está ocupada con la repetición de mantras, uno no puede pensar en su casa de campo, por ejemplo. De esta manera un montón de pensamientos parásitos se queda fuera.  Si nosotros siempre pensáramos sólo cuando de verdad sea necesario o interesante pensar en algo, no tendría sentido en esta práctica, pero el cerebro humano está envenenado con el diálogo mecánico interior permanente, y encima sin sentido, y claro está que el alejamiento mecánico de este diálogo, sin duda alguna trae un efecto saludable. Pero de todos modos, aunque esta práctica da su resultado, su eficacia es insignificante. Se puede apartar por algún tiempo el diálogo interior mecánico, que está rumiando alguna concepción, pero éste volverá porque la concepción no ha sido eliminada. Y las EN volverán porque no está formada la costumbre de su eliminación directa.

 

5) La falta de probar a usar la consciencia como un Botón Rojo Grande.

Cuando un budista experimenta las EN, se acuerda de su doctrina y se pone a reflexionar que las EN son malas, deteriora el karma, esto contradice a la práctica etc. Recuerda las frases bonitas como que todos somos hermanos, que debe compadecer a su prójimo etc.  Como resultado de todos estos pensamientos, las EN realmente van disminuyendo poco a poco, pero todo este tiempo que ha tardado en convencerse a sí mismo, la EN ya estaba manifestada, le envenenaba, apoyaba y engendraba otras EN. Y aun más, como resultado de estas reflexiones, la EN puede debilitarse pero nunca desaparecerá, simplemente se convertirá en el FN débil, y como resultado no hay ninguna liberación. Claro que si trata de influir a una EN durante mucho y mucho tiempo, poco a poco durante mucho y mucho tiempo al final se crea la costumbre correspondiente y poco a poco las EN se vuelven muy débiles pero la verdad es que este proceso es muy lento y para llegar al objetivo ni siquiera sería suficiente con diez vidas. Además, como no hay ningún automatismo para la eliminación directa de cualquier EN, cada nueva situación exige la búsqueda de nuevas razones, nuevas reflexiones que sean eficaces en cada situación determinada y para cada emoción.

 

6) La falta de la interpretación directa del término “karma”.

El concepto de “karma” es un freno más en la práctica de los budistas. Interpretan este término demasiado directamente. Todos comprendemos que a causa de algunas razones surgen determinadas circunstancias. Por ejemplo, veo que la concepción de que “soy responsable de los sufrimientos de mis íntimos porque no correspondo a sus esperanzas” engendra las EN, y ellas a su vez apoyan la concepción correspondiente. Y al ver tales leyes los budistas separan estas leyes del subjeto mismo o sea de la persona que observa estas leyes. Para ellos la persona es una cosa y la consecuencia es algo que está por encima de esta persona. Este modelo equivocado lleva al fatalismo y a la ausencia de la aspiración, para qué esforzarse cuando el camino es tan largo y la ley del karma es tan dura. Si he cometido un pecado, según la ley del karma ahora tendré determinadas consecuencias… pero mientras tanto se olvida de que estas consecuencias vienen precisamente porque la persona misma ha creado este automatismo. La persona que tiene la claridad, no niega que después de crear un hábito, éste funcionará. Si estoy acostumbrado a reaccionar con irritación a cada falta en el texto que tecleo en el ordenador, mi “karma” consistirá en cometer muchas faltas y sentir la irritación muchas veces ya que he decidido escribir un libro grande. Pero una persona que tiene la claridad no separa una tal personalidad inventada de la costumbre, porque la costumbre es una de las percepciones cuyo conjunto nosotros lo llamamos “personalidad” o “yo”; y hay que darse cuenta de que si fue creada una costumbre, puede ser creada otra. A un budista le cuesta creer que la liberación completa de las EN puede ser conseguida durante 1-2 años de práctica firme porque cree en el karma y en su interpretación directa o sea en el karma que está separado de su personalidad y comprende que si tantas veces sintió las EN horribles, ahora tendrá que pagar por este “karma” durante mucho tiempo. Para explicarles esta falta, hay que aplicar muchas fuerzas. La práctica sincera y activa de la eliminación de las EN lleva a un resultado increíble: las EN se eliminan y llegan las PI. Pero esta práctica lleva a otro resultado aun más sorprendente: se abre un camino recto a una capacidad misteriosa de esforzarse y cambiar las costumbres, que se interpreta tradicionalmente como “superar el karma”. Claro que no existe ninguna superación del karma, porque no hay ninguna división entre la personalidad y sus costumbres: simplemente la persona es un conjunto de las percepciones en este lugar. Pero además, una persona también tiene la capacidad increíble de querer cambiarse a sí misma. Una persona que ha conseguido la eliminación completa de las EN, sabe “saltar” al estado deseado, y ya puede entrenar esta capacidad y dirigirse adónde le llamarán los deseos alegres.

 

7) La falta de la acumulación de los momentos de los estados iluminados a cuenta del seguimiento de la práctica.

Cuando un budista como resultado de su práctica siempre experimenta por ejemplo, un embate de la felicidad, su actividad posterior es la siguiente: hay que seguir cumpliendo la práctica y entonces tarde o temprano llegará otro embate, y otro y otro…. así poco a poco esto sucederá más a menudo y los embates durarán más tiempo etc. Esta actividad en general es correcta y si no hay nada más, se puede hacer esto. Pero para otra persona que entiende y aplica la práctica del camino recto hay otro camino más corto que consiste en  aplicar el mismo esfuerzo, cuyo arte de aplicación fue elaborado durante la eliminación directa de las EN. Y para esta persona serán suficientes 10 o 20 veces revivir espontánteamente alguna PI para agregar a su práctica algo absolutamente nuevo – el esfuerzo directo para “saltar” a esta PI inmediatamente. Y este esfuerzo funcionará igual que funcionó cuando eliminaba las EN. Y se formará una nueva costumbre – la costumbre de experimentar esta PI. De esta manera, para esta persona el camino de los primeros brillos de las PI al estado en que tiene las PI, al principio, a menudo, y después, permanentemente, se hace mucho más corto. Por ejemplo, si alguien elimina impecablemente todas las EN y empieza a sentir los primeros momentos de placer, puede tardar 1-2 años para sentir este placer permanentemente, y esto en su caso llevará a la profundización y al aumento agudos de lo que también traerá nuevos embates de las PI etc. Con cada nueva victoria, con cada nueva costumbre formada para “saltar” al estado deseado y quedarse allí, esta nuestra capacidad misteriosa crece y delante de la persona se abren nuevos horizontes increíbles.